Correr o caminar puede ser una gran opción para quien desea llevar una vida más saludable. A pesar de ser parecidas, estas actividades tienen muchas diferencias en los beneficios que brindan al cuerpo.

¿Cuál es mejor? ¿Cómo utilizarlas para alcanzar diferentes resultados? Si estás interesado en saber estas diferencias ¡sigue leyendo!

Correr o caminar: ¿cuáles son las diferencias?

En general, se puede decir que correr no es más que una caminata más intensa. Al caminar, tu cuerpo se desplaza lentamente a partir de los movimientos de las piernas. Corriendo, se mueve de manera acelerada, utilizando la fuerza de impacto de las extremidades inferiores.

Caminar, en la práctica, es una modalidad muy común, que implica un movimiento naturalmente humano. Al ser seres bípedos, nos adaptamos evolutivamente para recorrer ciertas distancias a partir del movimiento de las piernas.

Sin embargo, se sabe que hay una pequeña diferencia entre tomar un tiempo para caminar y caminar para hacer actividades cotidianas como ir al súper, por ejemplo. Hacer esta actividad física de forma comprometida y regular trae más beneficios a la salud que hacerla de vez en cuando o en ocasiones esporádicas. También es importante resaltar que una caminata puede ser más o menos acelerada.

Correr, a su vez, implica una aceleración constante y continua. Por esta razón es una actividad más intensa. Si eres principiante, puedes comenzar mezclándola con la caminata, con la finalidad  de adaptar el cuerpo.

Sin embargo, vale resaltar que ambas actividades traen ventajas muy buenas para la salud, el bienestar, la autoestima y el acondicionamiento físico.

¿Cuáles son los beneficios de cada una?

Correr

Correr tiene un importante papel para mantenerte en forma, además de ayudar en la definición muscular, tiene otros beneficios para tu salud como:

Ayuda a quemar calorías

Una carrera de una hora de duración quema, en promedio, cerca de 900 calorías. Este valor varía bastante de acuerdo con algunos factores, como el peso, el sexo, la intensidad de la actividad, entre otros.

Contar con una asesoría puede ser muy positivo, sobre todo si no estás acostumbrado a realizar alguna actividad física. Los profesionales que trabajan en esta área podrán indicar una progresión de entrenamientos que se adapte a tus limitaciones y expectativas, haciendo que tu rendimiento crezca gradualmente.

Ayuda a dormir bien

Pocas cosas son tan malignas para la salud como pasar una mala noche. Si no duermes bien, te sentirás más cansado a lo largo del día y sin ganas de hacer nada.

Muchas personas tienen dificultades para dormir 8 horas ininterrumpidas, ese transcurso de tiempo es el mínimo recomendado por innumerables médicos y especialistas en el tema.

Correr demanda un gran esfuerzo, por lo que tu noche puede mejorar mucho. El desgaste causado por el ejercicio, así como los estímulos que genera en el cuerpo, son muy útiles para que puedas dormir como un bebé.

Fortalece los músculos

Correr con frecuencia funciona como un gran aliado para fortalecer tus músculos, pues los movimientos realizados durante la práctica son importantes para determinadas regiones musculares.

Las extremidades inferiores trabajan demasiado cuando corremos, ellas reciben el impacto del ejercicio y proporcionan la fuerza necesaria para la ejecución de los pasos más acelerados. Además, también ayudan en el fortalecimiento de otros grupos de músculos, como el abdomen.

Caminar

Caminar también tiene sus ventajas ¡Descúbrelas!

Fortifica los huesos

Los huesos son la estructura básica de ayuda del cuerpo humano. De acuerdo con el médico del deporte Victor Matsudo, en una entrevista concedida a la revista SALUD, “el impacto de los pasos estimula la producción de masa ósea”. Es decir, caminar puede ser una forma de ayudar en el tratamiento y prevención de enfermedades como la osteoporosis.

Cabe resaltar que practicar caminata raramente se prohíbe, ya que difícilmente causa alguna fractura por impacto o desgastes. Todo depende, por supuesto, de una evaluación médica previa y de las condiciones de salud de cada persona.

Hace bien al corazón

Caminar al aire libre, escuchando una canción y disfrutando del paisaje puede ser una actividad física muy relajante, ¿no es así? Además, también puede ayudar a que tu corazón funcione mejor.

Para quien acaba de salir del sedentarismo, caminar es una poderosa fuente de protección en relación a enfermedades cardiovasculares. La mejor parte de eso es que, como no exige mucho del ritmo cardíaco, no pone en riesgo a las personas que lo practican.

Aumenta la inmunidad

Las actividades ligeras o moderadas como una buena caminata son excelentes para incrementar la acción de las células en defensa del organismo. Son las responsables del funcionamiento del sistema inmunológico. En resumen: las personas que practican caminata tiene menos posibilidades de enfermarse.

Evita lesiones

Este beneficio tiene más sentido aun cuando se compara con correr. Trotar y caminar son formas más seguras y menos arriesgadas. Por eso, exigen poco de las articulaciones, siendo poco probable que causen cualquier tipo de lesión.

La práctica frecuente de ejercicios es positiva para el cuerpo en general. Los beneficios ofrecidos al correr o caminar son muchos y pueden ayudar a llevar una mejor calidad de vida. No olvides consultar a tu médico antes de comenzar y elije la actividad que más te interese.

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